viernes, 12 de junio de 2015

Tiempo de despedidas.

Cada año el fin de curso significa tiempo de despedidas para algunos profes. Alumnos con los que has compartido un retazo de vida y por tanto aprendizaje, de repente desaparecen. De golpe. Es así, dicen. Os confesaré que cada año me cuesta más aceptar esto. Será la edad.
Las despedidas comenzaron el martes y gota a gota han ido empapando la semana. Empezamos con el grupo del Barrio de la Unión, subiendo la cuesta más empinada que he tenido que subir para dar clase. Allí estaban  todas mis alumnas y las cocas del Forn de África. María con sus chistes se encanrgó de que la risa y el buen ambiente triunfaran. No sin antes repartir el último capítulo de El Lazarillo que había quedado pendiente.
El miércoles descendí, con los alumnos del Barrio de Toledo a la Cueva de Montesinos, ¡uy! perdón, quise decir a las Cuevas de San José. Con tanto Quijote una se confunde. Cuando salí francamente me sentía como Don Quijote al salir de Montesinos. Incluso allí dentro llegué a ver figuras que se movían rápidamente, casi con ritmo frenético, de las que no paran, era Luisa polvorilla, todo un personaje. 
También se me apareció un gran señor que dijo llamarse Antonio, pero a mí no me engaña, era el mismo Quijote en persona, vaya elegancia.
Después, sentada sobre una roca, muy seria ella y callada, pero con ideas y ojos de niña mala, estaba Marga.
Hasta me pareció ver a una señora todoterreno que wasapeaba sin parar como los de la ESO y hasta creía que el móvil un arma de conocimiento masivo. Sí, era mi amiga Mari.
Como tres días con sus noches dan para mucho, siguieron apareciendo personajes. De repente escuché una voz clara, rotunda qué bien entonaba, era Juani. Qué gusto daba escucharla.
Tras ella apareció la reina de la concordia, leyendo una biografía de las que le gustan, dijo llamarse ambrosia. Al adentrarme un poco más hallé recitando poemas de un tal Lorca a una señora elegante y Rubia. Era Anita, se entusiasmaba con la poesía. 
También pasó José Luis, un amanuense que escribía escribía y escribía sin parar, con  una gran fuerza de voluntad. Me preguntó por una tal Luisa que siempre le hace rabiar.
Al despertar, me encontré con mis alumnos ya fuera de la cueva y al contarles todo lo que había visto, se rieron de mí.
 Pero ellos no saben que para mí, este curso ha sido como un sueño, entrañable y emotivo... todo un aprendizaje de vida.
Después de esa experiencia onírica en las Cuevas de San José, mis alumnas del Benigasló prepararon una merienda de despedida, por todo lo alto. Como a ellas les gusta decir que van al instituto, pues damos clase en él, se apuntó hasta el conserje. No era para menos. Pude compartir ese ratito también con mi compa Inés, pues las dos hemos dado clase en este magnífico grupo. Nos sentimos muy mimadas y nos regalaron el mejor regalo que puede hacérsele a una profe de filosofía y a una de lengua: La palabra. 



HA SIDO TODO UN PLACER Y UN  HONOR DAR CLASE EN FPA

Tiempo de despedidas. FPA Jordi de Sant Jordi Vall d´Uixó 2014-15 by Slidely Slideshow

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